10.7.10


3- El momento de la hybris y el final del miedo a la muerte como recomienzo de una nueva etapa.


El momento de la hybris viene después de haber acrecentado mucho, mucho, durante años, las fuerzas, y los adolescentes que pretenden adoptarlo, sin tener potencia para ello, son la manifestación más palmaria de la temeridad de la ignorancia. Quien quiera hacer algo por los demás primero tiene que hacer mucho por sí mismo, para lo cual, desde luego, necesitará de otros con los que aprender y otros que le ayuden a aprender. No hay nada más triste ni más ridículo que un ignorante pretendiendo aleccionar y enseñar a los sabios. Nada es más zafio que la imagen de Jesús, a los doce años, entre los doctores. Pero ya se sabe que el cristianismo es una religión de esclavos y un veneno progresivo en lo peor. Tan sólo el capitalismo rivaliza con el cristianismo en provocar envilecimiento, estancamiento e involución.


"El carácter pecaminoso de lo corporal, y por supuesto la aversión hacia la desnudez, es ya rasgo inherente a la tradición religiosa judía, que reaparece en el cristianismo, y, en segundo lugar, el atletismo y los juegos atléticos no pudieron quedar de ninguna manera al margen del conflicto entre cristiandad y paganismo, que precipitaría la muerte, por motivos religiosos, de los antiguos juegos paganos, y con ellos del deporte griego (...) La Iglesia radicalizó su actitud frente a todo lo relativo al cuerpo, y en consecuencia, frente a la educación física, de manera que, al quedar la educación y la cultura en sus manos tras el colapso del Imperio Romano, la formación literaria de tipo clásico sobrevivió, pero la formación física desapareció o, mejor dicho, quedó reducida al simple entrenamiento del cuerpo con vistas a la guerra. Esta situación, como es sabido, se mantuvo durante muchos siglos, y sólo en época contemporánea la educación del cuerpo ha comenzado a ocupar el lugar que le otorgaron los griegos, el lugar que, en suma, le corresponde en la formación integral del ser humano".
(F.García Romero Los juegos Olímpicos y el deporte en Grecia. Editorial AUSA. Sabadell, 1992, 1.4.2.1. Págs. 169-170).


El cristianismo sintió profunda aversión por el cultivo del cuerpo y de la mente, sustituyendo a ambos por el culto al espíritu. La flagelación y mortificación del cuerpo sustituyó a las prácticas deportivas y la plegaria y la teología desplazaron o sojuzgaron a la sofística y a la filosofía. No puedo detenerme aquí a explicar la relación de la muerte, de lo negativo, con la vida, y de cómo el cristianismo nubló y debilitó las mentes con la mentira de la inmortalidad, para eso hay que leer a Hegel y eso es algo que yo apenas estoy comenzando a hacer, pues no hace mucho que se leer (mis iguales entienden lo que significa esto último y a los demás es ocioso el explicárselo).

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