9.1.11

APORTES DEL GOBIERNO A LA "REFORMA EDUCACIONAL"

La “reforma educacional” de Lavín



Los hechos: El miércoles 17 de noviembre el Ministro de Educación Joaquín Lavín hizo un anuncio que no cayó muy bien en algunos sectores: aumento de horas en Matemática y Lenguaje y Comunicación. A primera vista, quizás uno podría estar de acuerdo con esta política. Pero falta una parte: para implementar esta iniciativa habría una importante reducción de las horas de Ciencias Sociales (Historia) y Educación Tecnológica. Esto afectaría a los estudiantes que estén cursando entre quinto básico y segundo medio. La idea sería incrementar los conocimientos matemáticos y mejorar la redacción de los estudiantes1. Los educandos pasarían a tener de 5 a 7 horas semanales de Lenguaje y Comunicación. En lo que respecta a Matemática, hoy se imparten 5 horas a la semana y la idea es aumentar a 6 para los estudiantes de quinto a octavo básico, y 7 horas para quienes estén cursando primero a segundo medio. Se sumarían, entonces, 800 horas anuales de estas asignaturas: 480 más para el caso de Lenguaje y 320 en Matemática. Inglés también ampliaría su cobertura horaria, pasando de 2 a 3 semanales en quinto y sexto básico.

Habría un desmedro en temas importantes como son la historia de nuestro país o educación cívica, tópicos reconocidos por aportar a la formación de ‘ciudadanos’. Sería una hora menos de Historia por semana, según las primeras estimaciones. Algo grave es que esta medida no ha sido consultada a los directamente afectados: directores de establecimientos, profesores, alumnos y apoderados. El alcalde de Puente Alto, José Manuel Ossandón (RN) dijo que con “esta iniciativa lo único que logramos es formar más empresarios y menos gente con conciencia social. Las personas se forman sabiendo más de su pasado, de su cultura y de las tradiciones. Si quitas horas a ese ramo corremos riesgos que podemos pagar caro en el futuro”2. Luego Ossandón ‘suavizó’ su posición y sus críticas no fueron tan elocuentes. Fue uno de los primeros en pronunciarse en contra de lo que el Gobierno de Chile denominó como una ‘revolución educacional’ en Chile.

Los cambios se implementarían a partir del año 2011, pero bajo una modalidad más flexible, para que luego, el 2012, se incorpore completamente y de forma obligatoria. La iniciativa fue aprobada unos días antes del anuncio público por el Consejo Nacional de Educación (CNED)3. La política estaría basada en los modelos utilizados por los países pertenecientes a la OCDE. El proyecto ya ingresó al parlamento con suma urgencia. Esto significa que probablemente no haya tiempo adecuado para discutir la iniciativa. Un dato no menor anunciado por el alcalde de Santiago Pablo Zalaquet (UDI) y presidente de la Comisión de Educación de la Asociación Chilena de Municipalidades: los municipios no contarían con los recursos para financiar esta reforma. En tanto, el ministro Joaquín Lavín destacó que el manejo adecuado del Lenguaje y las Matemáticas es central para aprender el resto de las materias. En este sentido, destacó que la medida se basó en los resultados de colegios exitosos que ya tienen más horas en estas dos áreas4. El secretario de Estado insistió en que si no existe una buena formación en esas dos asignaturas, es imposible avanzar en los otros ramos5.

Hago una pregunta que parece obvia: aumentar las horas de clases en una materia, ¿garantiza una mejor educación o será más efectiva si no hay un plan adecuado, un buen profesor, motivación de los estudiantes o una infraestructura adecuada?6, ésta última, cuestión que se ha preocupado sobremanera el Estado. Considero que hay una confusión de los conceptos. Creo que no se va al fondo del asunto. Las políticas que se han planteado son ‘superficiales’ en esta materia: el gobierno cree que más horas (una cuestión cuantitativa) equivale a mejorar una situación (una cuestión cualitativa). Claudio Rolle, jefe del Departamento de Historia Universal de la Pontificia Universidad Católica y ex colaborador en la Unidad de Currículum y Evaluación del Ministerio de Educación, explicó que en ningún lado está garantizado automáticamente que si tú aumentas el número de horas vas a conseguir resultados7. Pero es curiosa la situación, porque según la lógica del gobierno, la disminución de horas de Historia y Tecnología generaría un problema porque menos horas equivaldría a empeorar una situación. Entonces, como diría el Premio Nacional de Historia Gabriel Salazar, se estaría desvistiendo a un santo para vestir a otro8.


Una de las materias en que más espacios para la discusión y la reflexión se da es justamente la clase de Historia (así al menos las recuerdo). En una columna escrita por presidentes -de distintos años- del Centro de Estudiantes de la UC, manifiestan que por un lado se remarca la importancia de nuestro pasado e identidad, pero por otro se disminuye el tiempo dedicado al estudio crítico de nuestra trayectoria nacional; de un lado, se afirma la importancia de la enseñanza y el profesorado; mientras de otro, no se confiesa que la enseñanza parece concebida únicamente como la adquisición de destrezas técnicas funcionales, en primer lugar, a las mediciones internacionales y, a la larga, a las necesidades del mercado9. Y efectivamente, si uno se va a las evaluaciones internacionales, se dará cuenta que las materias de mayor importancia para ellos son básicamente Matemática, Lenguaje y Ciencia. Al parecer, al gobierno le interesa tener buenas notas en este tipo de indicadores. Entonces, uno podría sospechar que el objetivo es mejorar en éstos a nivel mundial y no necesariamente entregar una mejor educación, como se ha pretendido hacer creer a la opinión pública.


Cristian Cox, director del Centro de Estudios de Políticas y Prácticas en Educación (CEPPE) de la Universidad Católica y director de postgrado de su Facultad de Educación, explicó que en materias curriculares es prácticamente imposible aumentar horas en un área sin afectar otras. Así, por ejemplo, el académico destaca que Historia y Ciencias Sociales, es una materia muy importante porque está completamente basada en leer textos, producir ensayos y participar en debates. Estas tres actividades equivalen a un directo desarrollo de capacidades de lenguaje. Por su parte Educación Tecnológica es un área de experiencia, en suma, clave para formar capacidades de emprendimiento, indisputables como ‘competencias siglo XXI’. Otro déficit es que se ha eliminado el Consejo de Curso, un espacio dedicado a la participación de los alumnos: una escasa hora a la semana a ser llenada por su voz, que se ha juzgado no tiene valor formativo. Para Cox, en estas políticas hay un alto costo versus ventajas inciertas, pobremente fundadas y alcanzables por otros medios10.


Se ha hablado de tratar de estar a la altura de otras naciones, a las cuales les ha ido mejor que nosotros en esta materia. Un problema que plantea mirar a otros países y tomarlos como ejemplos a seguir en materia educacional es que se ‘olvida’ el componente cultural. Europa no es igual a América Latina y Finlandia o Suecia no son igual que Chile: nuestras necesidades y prioridades difieren. Hoy el gran problema de la educación nacional es que no se están formando personas ni ciudadanos críticos, a lo mucho individuos debidamente capacitados para ejercer labores muy específicas y técnicas o, derechamente, consumidores. En una carta enviada por varios historiadores al Ministro de la cartera en cuestión, se manifiesta que hay una visión limitada de la educación, más preocupada de los resultados de mediciones estandarizadas que de los aprendizajes efectivos de nuestras niñas y niños11. Es la lógica de la Ingeniería Comercial, en palabras del ya citado Salazar.


Alfredo Jocelyn-Holt dijo que se ha determinado reducir el ramo tradicionalmente más central del currículo nacional. Además afirmó que el equipo que trabaja hoy en el Mineduc no se siente cómodo con la apertura curricular en materias de historia post 1989, objeta que se hable en las salas de clase de “resistencia mapuche” y “colonia” durante el período español, que se califique a la Constitución de 1833 de “autoritaria”, que al régimen militar se le denomine “dictadura”12. El ya citado Rolle cree que la historia, la geografía y las ciencias sociales en general son uno de los territorios más disputados por las visiones ideológicas, en el sentido de que es el territorio de la formación ciudadana, del desarrollo de un pensamiento crítico. Ahí puede haber parte de las respuestas al porqué de esta iniciativa, pero la verdad es que es bien difícil llegar a comprobar una cuestión así, advierte el académico.


Creo que hay que decirlo: esta iniciativa es una manifestación de la pobreza en el plano de las ideas, que no buscan solucionar un problema de raíz. Es cierto, no es posible hacer una evaluación a priori, pero a primera vista, no parece una buena idea. Y me hago otra pequeña pregunta, que hasta me parece algo ingenua: si seguimos así, ¿se suprimirá en el futuro la PSU de Historia? Quién sabe. Lo que tengo más o menos claro es que la Historia es una materia que nos permite entender de mejor manera nuestro presente. Esto recién comienza y habrá que ir analizando como se va desarrollando este interesante conflicto. Es así como, al menos por ahora, prefiero quedarme con algunas palabras expresadas por José Miguel Barros, presidente de la Academia Chilena de Historia: quien desconoce el pasado, es evidente que no puede resolver bien sobre el futuro13.


1. Ver enlace.
2. Ver enlace.
3. “La misión del Consejo Nacional de Educación se orienta a cautelar y promover, de manera prioritaria, la calidad de la educación. Desarrolla sus funciones en el marco del Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad de a Educación Escolar y del Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior”. Ver enlace.
4. Ver enlace.
5. Ver enlace.
6. Sólo por nombrar algunos pocos factores importantes.
7. Ver enlace.
8. Ver revista ‘The Clinic’ papel del jueves 25 de noviembre del presente año. Pág. 30.
9. Ver enlace.
10. Ver enlace.
11. La carta puede ser descargada aquí.
12. Ver enlace.
13. Ver enlace.
Autor:
Miguel Ángel Negrón Oyarzo
Periodista, Universidad Austral de Chile
Programa de Magíster en Comunicación, Universidad Austral de Chile

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