9.1.11

POCOS RECURSOS PARA HACER CIENCIA EN CHILE...


¿Ciencia en peligro?


Si no se hace algo, la ciencia chilena está en grave riesgo de morir. Eso es lo que postula la campaña Más Ciencia para Chile, una iniciativa de la Asociación Nacional de Investigadores en Postgrado (ANIP) que critica las políticas del Estado en avances científicos y busca mejorar la difusión de estas actividades entre la ciudadanía, antes de que sea demasiado tarde.
Por Auska Ovando


“Estamos llegando a un punto en que la gente no va a querer hacer más ciencia. Todo lo que hemos ganado está estancado y va a empezar a desaparecer”, dice Carlos Blondel (29), presidente de la Asociación Nacional de Investigadores en Postgrado (ANIP). Para él, Chile es uno de los países líderes a nivel latinoamericano en investigación, pero la poca preocupación por el tema está llevando al país al borde de una fuga masiva de cerebros, en la que las mentes más brillantes migrarán a lugares donde tengan más futuro laboral.
Pocos recursos, mala planificación de los fondos estatales y poco interés del mundo político, son algunos de los obstáculos que denuncia la ANIP que impiden avanzar en el desarrollo científico. Por eso, lanzaron la campaña Más Ciencia para Chile, una iniciativa que quiere generar un movimiento ciudadano que exija al gobierno más inversión, más planificación y más rapidez en el apoyo a la ciencia. Ahora están en una campaña a través de las redes sociales, juntando firmas en su página web y más adelante esperan organizar seminarios que reúnan a todos aquellos quienes sientan interés por esta causa.


Es importante entender, que con “ciencia” no sólo se refieren a actividades de laboratorio, con ratones y batas blancas. Para ellos, ciencia es todo lo que permite el desarrollo de un país, por eso incluyen también a las ciencias sociales, las artes y humanidades. “El desarrollo del conocimiento es vital para el crecimiento de un país. ¿Qué sacamos con ser los más ricos del continente si social y culturalmente somos los más pobres?”, afirma Blondel.


¿Estamos mal?
A diferencia de países con grandes industrias de investigación, como Argentina o Brasil, Chile tiene menos recursos y menos gente. Por ejemplo, Argentina tiene cinco premios Nóbel en su historia, mientras que Chile sólo dos. Sin embargo, un estudio de este año hecho por la EBS Business School concluyó que nuestro país es el primero en América Latina en innovación, en un ranking que mide el uso de tecnologías, desarrollo científico y capital humano.
Para el presidente de la ANIP, este liderazgo se ha construido gracias al esfuerzo de los investigadores, más que por una política estatal. Un ejemplo de esto, según él, es la rapamicina. En 1965, unos investigadores canadienses que vinieron a trabajar a Isla de Pascua, descubrieron un nuevo medicamento para tratar los rechazos de los trasplantes, lo patentaron y se quedaron con la licencia del nuevo producto, descubierto en nuestro país.
Blondel cree que casos como esos son los que demuestran que el liderazgo chileno no está asegurado en el tiempo. “La ciencia probablemente no deba ser la prioridad número uno del país, pero hoy no es ninguna. Olvídense del salmón y del cobre, tenemos que pensar qué nos va a llevar a competir a nivel mundial en 20 años más”, explica. Para él, es en áreas como la sismología o astronomía donde más tenemos ventaja.


En los últimos diez años, los recursos de la Comisión Nacional Científica y Tecnológica (CONICYT) -organismo que entrega fondos para investigación y formación de profesionales- han aumentado en más de 300%. Se creó el Consejo Nacional de la Innovación, un comité asesor del Presidente de turno. Además, en noviembre, el gobierno presentó el programa “Chile país desarrollado”, una agenda que busca, a través de cincuenta medidas, lograr el desarrollo para 2018. Uno de sus ejes es en fomentar la ciencia y la tecnología.
Pero Blondel no cree que estos esfuerzos sean suficientes. “No existe un organismo central que coordine todas las iniciativas, el presupuesto 2011 no creció lo suficiente, no se está fomentando la creación de profesionales en nuestro país y todo queda en las palabras más que en planes concretos”, afirma. A pesar de que los dineros para CONICYT aumentaron en más de un 8% para el próximo año, el presidente de la ANIP cree que no ha crecido donde debe, como en el programa Explora (una iniciativa para la difusión de la ciencia y tecnología) o las becas nacionales de postgrado.


No todas las personas del área comparten esa opinión. Felipe Cabezas es coordinador de investigación de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica y para él se ha creado un desarrollo que es difícil de eliminar. “El país ha hecho grande esfuerzos para sostener el sistema de la ciencia. La mitad de los alumnos de postgrado de nuestra facultad tiene becas y hay hartos recursos disponibles”, cuenta.
La iniciativa Científico Milenio nació en 1998 a cargo del Mideplan, con el objetivo de impulsar el desarrollo de la investigación científica y tecnológica de nuestro país. Para ello busca crear y financiar centros de investigación: los Institutos y Núcleos Milenio. Esta iniciativa se ha consolidado como un actor relevante del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación de Conicyt.


Los Institutos y Núcleos Milenio realizan investigaciones científicas a niveles similares que en los países avanzados, tanto en el área de las ciencias naturales, como en las ciencias sociales. Este programa busca el progreso social y económico de Chile y también aportar a una reducción en la emigración de científicos nacionales, el retorno de investigadores chilenos capacitados y eventualmente, la inmigración de científicos extranjeros a Chile.
Dentro de los fondos nacionales que apoyan a los proyectos de investigación científica, el más grande, el que ofrece la mayor cantidad de recursos durante más tiempo y para un grupo grande, es la Iniciativa Científica Milenio. Son cerca de $700 millones anuales durante diez años y la adjudicación de un Instituto Milenio para los ganadores.
En diciembre de 2009 se presentaron 27 proyectos a concurso público. Siete de ellos pasaron a la segunda etapa, donde fueron entrevistados por expertos internacionales, y sólo tres se llevaron los fondos: el Instituto de Neurociencia Biomédica (BNI), el Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso (CINV), y el Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia (IMII).
El doctor Andrés Couve (42) es el director del BNI, albergado en la Universidad de Chile. “Queremos crear un centro de investigación de excelencia en diversas áreas de la neurociencia, estudiando el sistema nervioso a distintos niveles”, cuenta Couve. Su objetivo es contribuir al diagnóstico y terapia de las enfermedades psiquiátricas mediante la investigación clínica del cerebro apoyada en la neurociencia. La novedad es su carácter integral e interdisciplinario: convergen la biología, la matemática (estadísticas y mediciones) y la psiquiatría.


El CINV, a cargo del doctor Ramón Latorre de la Universidad de Valparaíso, ahondará en cómo el sistema nervioso responde a los estímulos sensoriales en personas sanas y enfermas. Utilizará como modelo biológico un pez cebra, el que será manipulado genéticamente.
El IMII, por su parte, tiene como investigador responsable al doctor Alexis Kalergis de la Universidad Católica. Su principal objetivo es desarrollar nuevas vacunas y terapias para las enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como las cardiovasculares, la auto inmunidad o el cáncer.
Estos tres nuevos institutos de excelencia que recibirán alrededor de $700 millones anuales por un total de diez años, trabajarán con estudiantes jóvenes para motivarlos a quedarse y hacer ciencia en Chile. Esta es una manera de que los jóvenes científicos no se fuguen del país y que la ciencia en Chile crezca.


Chile, fértil provincia
Si hay algo en que coinciden Felipe Cabezas, investigador de la UC, y el presidente de la ANIP, Carlos Blondel, es que Chile tiene grandes capacidades para el desarrollo científico, tanto por sus características geográficas y ambientales, como por capital humano. “Tenemos ventajas en agricultura, turismo, sismología, astronomía y medicina, pero no todas esas áreas se desarrollan”, afirma Blondel. Por ejemplo, los cielos despejados hacen de Chile un gran país para el desarrollo astronómico y sus largas costas lo hacen ideal para el estudio de fauna marina o energía mareomotriz.


Para que eso ocurra, Más Ciencia para Chile propone crear un ministerio o alguna institución similar, que planifique estratégicamente la investigación que más le convenga al país.
María Antonieta Saa, diputada integrante de la Comisión de Ciencia y Tecnología, valora la idea. “Hay que tener la voluntad política para desarrollar las ciencias. Ha existido ese esfuerzo, pero ha sido insuficiente. Necesitamos tener a los mejores cerebros pensando en el desarrollo del país y un ministerio dedicado a eso sería una gran idea”, dice.


Más allá de los recursos, la ANIP tiene otra preocupación fundamental: la difusión de las ciencias. “La gente no sabe qué hacemos”, dice Blondel y así lo confirma una encuesta de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), que dice que Chile es el lugar de Latinoamérica donde peor valoración se le da al trabajo de los científicos. Por eso, quieren que Más Ciencia Para Chile se transforme en una iniciativa en que participen ciudadanos de todas las áreas. Así lograrán darle el rol que, creen, se merece la ciencia en la sociedad.
FUENTE: Revista KmO – www.kilometrocero.cl – 21 Diciembre 2010

Comentarios:


Tomas N dice:
Veo claramente un dejo de complacencia por quienes dicen que la ciencia esta bien en Chile, cuando ya todo el mundo sabe que se invierte 0.4% del PIB. Los Institutos Milenios son efectivamente proyectos financiados con mucho dinero, pero no saben que solo se financian 3 proyectos de mas de 20 presentados, siendo igual de buenos los restantes, y son áreas muy especificas. Mi pregunta es, ¿que pasaría si se financiara el 80 o 90% de esos proyectos?. Además no saben, pero los recursos para los proyectos aprobados, por lo menos este año se recortaron en casi un 40%, entonces ¿de que inversión real estamos hablando?
El mismo señor Cabezas se contradice al coincidir con el señor Blondel que Chile tiene “grandes capacidades”, es decir, estamos hablando de un gran potencial no concretado en materia de ciencia y tecnología, lo cual refleja muy bien esa cifra del 0.4%.


Pablo Astudillo dice:
Si el presupuesto 2011 de Conicyt fuera de sólo $1 (un peso) más alto que el 2010, seguiría siendo probablemente "histórico". La pregunta es si es que eso es insuficiente. Si ese aumento de casi un 5% alcanzara para financiar todos aquellos proyectos y centros calificados de "excelentes" pero que no son financiados por falta de presupuesto, sería otra cosa; pero lamentablemente, no alcanza, y mi impresión es que muchos investigadores, una vez dentro de la "zona de confort", donde ganan proyectos de manera continua, no se atreven a denunciar, a debatir, a contradecir.


Anita Fernández dice:
Los que formamos parte de este sistema estamos todos de acuerdo, faltan recursos, mas bien , una mejor distribución de aquellos, faltan espacios donde podamos ejercer nuestros conocimientos para que no se limite sólo nuestro trabajo a las universidades y faltan entidades gubernamentales que nos representen, que se hagan participes responsablemente del tema, que perciban que la ciencia de hoy es clave para el desarrollo y que los problemas que tenemos hoy en el país se deben en parte a la escuálida inversión en ciencia de hace 20 o 30 años atrás ..Me gusta ser partícipe hoy de esta entidad, espero tengamos mas personas involucradas.


Carlos Blondel dice:
Totalmente de acuerdo contigo Tomas.
El estancamiento presupuestario para la ciencia el 2011 y los datos crudos sobre nuestro desempeño en comparación a la OCDE se contradicen con esta complacencia.
Para ver la realidad de la ciencia chilena no basta enumerar los centros de investigación y sus objetivos.
Lamentablemente durante el último tiempo la complacencia parece ser pan de cada día (www.conicyt.cl/573/a...)

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